"El ser humano siempre esta en constante queja, nunca le ajusta el tiempo para terminar determinadas tareas y al final de un día lo único que logra son muchas tareas sin terminar"
El tiempo es inflexible, pasa y no se detiene, aunque a veces tengamos la sensación de todo lo contrario. Es, en apariencia, una variable que no podemos modificar. No podemos alargarlo, estirarlo, comprarlo o detenerlo. Sin embargo, podemos controlarlo.
Seguro que cualquiera de nosotros conoce a personas excesivamente atareadas, cargadas de trabajo que exclaman una y otra vez "no tengo tiempo", "me faltan horas" y expresiones parecidas.
¿Es el tiempo el que nos controla o podemos controlarlo nosotros a él? Ésa es la cuestión que deberíamos de plantearnos.
La incorrecta gestión de tiempo se debe a:
La falta de objetivos previamente definidos.
No distinguir entre lo que es importante y lo que es urgente.
La incorrecta gestión de la propia agenda de trabajo.
Negación de la propia evidencia. No aceptar que nosotros no podemos hacerlo todo.
La insuficiente delegación de tareas.
Exceso de información para analizar. O información desordenada, imprecisa o tardía.
Por eso es de mucha importancia que nosotros aprendamos a organizar nuestras tareas haciendo una buena gestión del mismo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario